En una charla con Perros Callejeros el Profesor Adolfo Sturzenegger expuso aspectos positivos y negativos de la situación económica actual.
Adolfo Sturzenegger destacó la gran tranquilidad financiera que se traducen en mejores expectativas, relacionadas a cómo se mueve el valor de los dólares, y la posibilidad de adquisición de reservas que tiene en este periodo el Banco Central. Estos datos concretos son positivos. Gran estabilidad en el valor del peso o del dólar en nuestro mercado cambiario, adquisición de reservas por parte del Banco Central, pero sigue habiendo una situación de base que es preocupante. La cuestión principal es el tema de los niveles de actividad económica. Esencialmente, apuntadas a tres variables. Una, el consumo privado, que no parece tener posibilidades de una recuperación rápida. La segunda variable que es más importante en la coyuntura es la inversión privada. que no ha reaccionado positivamente a toda la mayor tranquilidad financiera que comentamos al comienzo. Es preocupante que no se canalice el ahorro privado en nuestra economía apuntalando el empleo, la actividad económica y la inversión local, Además de la inocencia fiscal está la existencia del RIGI, pero tampoco es este un instrumento capaz de superar esa especie de incertidumbre básica que tiene la economía desde el punto de vista externo,
Si bien el Banco Central adquiere reservas y en alguna medida el stock de reservas aumenta, eso no alcanza para despejar los riesgos que existen desde el punto de vista cambiario-financiero. Eso es lo que lleva a que la inversión se concrete o no se concrete. No solo la inversión financiada con el ahorro local, sino también la inversión —y más en estos momentos que tenemos tanto recursos naturales y demás— la financiada del ahorro internacional, o sea, seguimos recibiendo capitales de muy corto plazo y eso es lo que no cambia la situación de expectativas en el mercado cambiario-financiero. Tienen que ser dólares que se compren con lo que es la tercera variable, que es la diferencia en el comercio internacional, incluyendo bienes y servicios, o sea, turismo y demás, donde la diferencia no es preocupante si fuéramos una economía normal, pero en una economía con un riesgo país tan alto, con incertidumbres financieras tan permanentes, con riesgos de default que siempre están ahí latentes, se necesita fuerte superávit comercial y esas tres variables —consumo privado, inversión privada y diferencia en los resultados comerciales externos— no están funcionando como deberían y el nivel de actividad económica no reacciona.
Tenemos los datos que la economía creció en el año pasado. Sí, pero con una tendencia declinante hacia el final del año y hacia el comienzo del actual sumamente preocupante. Entonces, una cosa es lo que sucede en todos los 12 meses, donde hubo muy buen crecimiento los primeros dos trimestres del 2025, pero no está pasando ahora exactamente lo mismo. Estamos esperando ansiosamente las cifras completas de la comparación del primer trimestre del 2026 con el cuarto trimestre del 2025. Esa comparación trimestral es muy importante, es mucho más importante que la comparación interanual.
En cuanto a la inflación destacó.” Hay esa inercia que se ha vuelto a instalar. Solamente los sectores muy competitivos no aumentan los precios más allá de lo que es la tasa de inflación general, pero cuando hay sectores donde los elementos de competencia son más débiles o difusos, aumentan sus precios relativos y eso complica la inercia… Es muy probable que se haga inevitable que por 6 meses se introduzca un programa de shock que pueda cortar la inercia inflacionaria, porque con una inflación cercana a cero, todo ese mecanismo del aumento del precio de servicios no competitivos se corta también porque queda demasiado evidentemente expuesto. Un tratamiento de shock y que lleve realmente la inflación a un dígito anual favorece un funcionamiento de los precios relativos mucho más normal y equilibrado, sin duda. Pero debemos en cuenta que tenemos ese proceso inercial, tenemos el tema de la repercusión de esta cuestión de la inflación internacional que va complicar el panorama inflacionario del país.»
Sin crecimiento, del consumo interno,, de la inversión privada y de la actividad económica general, se va deteriorando la recaudación real fiscal del gobierno nacional. Se puede con la motosierra seguir intentando bajar un poco el gasto público nacional pero en realidad, gran parte del gasto público que habría que hacer bajar fuertemente está, lo sabemos, en las provincias y en los municipios, y ahí la acción del gobierno nacional tampoco puede ser totalmente contundente y efectiva porque son jurisdicciones políticas diferentes.
La caída de la recaudación es un dato macroeconómico serio, muy importante que no ayuda, digamos, a la certidumbre y a la confianza financiero-cambiaria. Y habiendo desconfianza financiera o cambiaria, la tasa de interés no termina de ubicarse rápidamente en valores cercanos a cero desde el punto de vista real o eventualmente hasta negativo, que es lo que ayudaría a reactivar tanto el consumo como parte de la inversión,.
Yo estoy muy en la línea de la propuesta de Domingo Cavallo: hay que tomar conciencia que no solo hay un problema de precios relativos entre servicios y bienes, como comentamos antes, asociado a combustible, energía, gas, transporte, etcétera, sino que también hay un segundo problema de precios relativos entre lo que llamamos los precios de los transables y los precios de los no transables. O sea, ese precio está demorado, está atrasado. Entonces, eso no favorece la producción de transables. Si yo abro la economía, cosa que me parece el objetivo de largo plazo más importante que tiene que cumplir el país desde el punto de vista económico. Principio que el gobierno, defiende a muerte. Está muy bien. Pero si a vos a eso le acoplás un precio relativo de lo que cuesta producir un bien textil, por ejemplo, y ese sector tiene costos en dólares demasiado altos, claro, cómo parar la importación de textiles de China es muy difícil. Un textil es un transable porque lo puedo importar o exportar; en cambio, un servicio de construcción o las expensas de un edificio, eso no es exportable ni importable. Si ese precio está distorsionado en perjuicio de los transables, eso perjudica el nivel de actividad económica general del país.
Se hace necesario abrir el mercado cambiario financiero en forma total, sin restricción de ningún tipo, por supuesto eliminando todas las absurdas retenciones a la exportación, que es otro elemento que castiga a la producción de lo que llamamos transables, como la soja. Una apertura final ubicaría ese precio relativo en un nivel más apropiado para que no se deteriore la producción de bienes que puedo exportar o producir localmente para competir con las importaciones. Todos esos elementos hacen que el sector externo siga siendo riesgoso e incierto, lo que está incidiendo negativamente sobre la inversión privada, sobre los dólares que en vez de invertirse en el país siguen. debajo del colchón o yéndose al exterior. Hay desconfianza. Entonces, ante esa situación de incertidumbre, el Banco Central aparece comprando reservas, pero eso lleva al gobierno a una restricción monetaria que aumenta la tasa de interés. Esa incertidumbre cambiario-financiera hay que eliminarla con una libertad de transacción completa en el mercado único de cambios. Dado que la economía está en recesión, la apertura no significaría un desplazamiento excesivo del tipo de cambio, pero sí permitiría una corrección para que no haya distorsiones entre bienes no transables (servicios locales) y bienes transables (los que compiten con el exterior). Ahí sí cambia auténticamente el resultado comercial externo, mejora la confianza externa y disminuye el riesgo de default.
Con una plena libertad cambiaria disminuiría el riesgo país. La baja de la tasa de interés desalienta el el carry trade de los capitales golondrinas de corto plazo que deterioran las cosas y que no ayudan. Pasaría a funcionar de forma diferente con una plena libertad cambiaria. Esperemos también que la situación externa esté un poco más aclarada, tranquilizante. Porque lamentablemente la operación Venezuela no es lo mismo que la operación Irán


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